La degradación económica que padece Estados Unidos, incita acciones perversas y abusivas hacia otros países, que no están en igualdad de condiciones frente a él. Esta condición se asemeja a la recesión que provocó la segunda Guerra Mundial, que llevó a cabo Alemania con el mundo.
Los grandes avances tecnológicos con los cuales cuentan esas grandes potencias, las han ayudado a realizar una guerra fría difícilmente perceptible, contra los países pequeños. Normalmente, la gente espera los índices tradicionales para admitir que están en una guerra. Las armas son diferentes, antes se necesitaba un régimen de hombres armados y los ruidos de los enormes bombarderos, hoy existen los satélites, los agentes locales e internacionales, para llevar a cabo la realización de esa guerra fría.
Esos “agentes” vienen disfrazados de cuello blanco, se insertan en todas las esferas de las sociedades, se vinculan con la gente, teniendo como su mayor proyectil: su palabra. Una de las idea, es hacerle creer a esos países pequeños que son importantes para ellos y que lo van a proteger para obtener así, la mayor información que se pueda, para después ser utilizada en contra del gobierno o la persona que la facilitó. Esto les Permitirán obtener un “aliado” para poder lograr sus propósitos.
Generalmente, en una estrategia de guerra se busca destruir los símbolos de poder del adversario. Por ejemplo: los Talibanes derribaron las torres gemelas en Estados Unidos.
En la República Dominicana observamos la caída del Banco Intercontinental Baninter. También han elegido al grupo empresarial Vicini como un blanco, que representa un símbolo del crecimiento económico del país.
También, observamos como los Estados Unidos atacó a Irak, bajo la acusación de tener armas de destrucción masiva, lo cual se comprobó que no era cierto, capturando y ejecutando luego al presidente de esa nación.
En República Dominicana grupos Internos y externos han acusado al país de racismo y xenofobia, interpelándolo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Quien de su lado envió al país a dos relatores, mal elegidos. Porque para que exista una garantía y una equidad, debió mandar a dos relatores de distintas razas, para que el resultado del informe final pudiera tener credibilidad.
Aunque no han determinado todavía los reales agresores, los responsables de este país tienen la tarea de establecer a quien van a sacrificar, antes que llegue la catástrofe.
Con los cambios mundiales, las instituciones Internacionales por la falta de reformas, se han convertido en armas capaces de destruir profundamente un Estado. Semejante a los aviones que bombardearon lo más profundo de Irak, Pakistán, etcétera.
Los valientes combatientes antepasados decían: “lo más pronto que se detecta el plan del adversario, se gana por un 70 por ciento la guerra”. Eso corresponde a los actuales actores en el escenario, de tomar conciencia con el nuevo sistema, lo que se ve no es lo que es, los que pretenden ser los mejores amigos pueden ser los peores enemigos y los que parecen ser el enemigo, no son nada más que una pantalla para confundir.
Los grandes avances tecnológicos con los cuales cuentan esas grandes potencias, las han ayudado a realizar una guerra fría difícilmente perceptible, contra los países pequeños. Normalmente, la gente espera los índices tradicionales para admitir que están en una guerra. Las armas son diferentes, antes se necesitaba un régimen de hombres armados y los ruidos de los enormes bombarderos, hoy existen los satélites, los agentes locales e internacionales, para llevar a cabo la realización de esa guerra fría.
Esos “agentes” vienen disfrazados de cuello blanco, se insertan en todas las esferas de las sociedades, se vinculan con la gente, teniendo como su mayor proyectil: su palabra. Una de las idea, es hacerle creer a esos países pequeños que son importantes para ellos y que lo van a proteger para obtener así, la mayor información que se pueda, para después ser utilizada en contra del gobierno o la persona que la facilitó. Esto les Permitirán obtener un “aliado” para poder lograr sus propósitos.
Generalmente, en una estrategia de guerra se busca destruir los símbolos de poder del adversario. Por ejemplo: los Talibanes derribaron las torres gemelas en Estados Unidos.
En la República Dominicana observamos la caída del Banco Intercontinental Baninter. También han elegido al grupo empresarial Vicini como un blanco, que representa un símbolo del crecimiento económico del país.
También, observamos como los Estados Unidos atacó a Irak, bajo la acusación de tener armas de destrucción masiva, lo cual se comprobó que no era cierto, capturando y ejecutando luego al presidente de esa nación.
En República Dominicana grupos Internos y externos han acusado al país de racismo y xenofobia, interpelándolo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Quien de su lado envió al país a dos relatores, mal elegidos. Porque para que exista una garantía y una equidad, debió mandar a dos relatores de distintas razas, para que el resultado del informe final pudiera tener credibilidad.
Aunque no han determinado todavía los reales agresores, los responsables de este país tienen la tarea de establecer a quien van a sacrificar, antes que llegue la catástrofe.
Con los cambios mundiales, las instituciones Internacionales por la falta de reformas, se han convertido en armas capaces de destruir profundamente un Estado. Semejante a los aviones que bombardearon lo más profundo de Irak, Pakistán, etcétera.
Los valientes combatientes antepasados decían: “lo más pronto que se detecta el plan del adversario, se gana por un 70 por ciento la guerra”. Eso corresponde a los actuales actores en el escenario, de tomar conciencia con el nuevo sistema, lo que se ve no es lo que es, los que pretenden ser los mejores amigos pueden ser los peores enemigos y los que parecen ser el enemigo, no son nada más que una pantalla para confundir.