6 jun 2008

UN MOMENTO DE REFLEXION

Santo Domingo, 21 de mayo del 2008
Mi país Haití, una de las naciones más empobrecidas, y por que no la más pobre del hemisferio occidental, atraviesa una de sus crisis más profunda a lo largo de toda su historia como nación. La llegada de los europeos y la traída forzada de negros africanos al hoy continente americano, marcó sin lugar a duda, el inicio de las diferentes crisis y problemáticas del estado haitiano.

El modo de producción basado en el sistema esclavista implementado por Francia, moldeó y condicionó un sistema de simulación para la sobrevivencia, en un régimen deshumanizado, este sistema esclavista naturalmente no solo moldeó y condicionó al sistema haitiano, sino también las estructuras mentales de los antiguos africanos en el Caribe. La condición de esclavo, a la que estuvieron sometidos estos antiguos africanos los obligó a crear un subsistema de sobrevivencia coma forma de preservar la cultura y credo de los diferentes grupos étnicos, a los cuales pertenecían en su África natal, para ser sometidos al régimen más inhumano que haya conocido la historia.

Esa misma condición inhumana es la que motivó al hombre negro esclavizado por los europeos a recurrir al continuum latente de hombre libre en 1804, rompiendo la cadena de la esclavitud, al cual estuvo sometido durante la época, e iniciando de esta manera la fundación en principio de un estado nación de hombres y mujeres negros libres en el Caribe y toda América. A partir de entonces la República Libre e independiente de Haití pasa a ser dirigida por los que lideraron la revolución en contra los esclavistas franceses. La sustitución de los colonos franceses en el poder por los hombres libres del nuevo estado nación no se diferenció de mucho en torno a los nuevos conductores de la nueva República, debido a que osaron dejar de manera sutil, pero intacta en los nuevos hombres libres, la condición de hombre sumiso y obediente, a cambio de que se le preservara su libertad como individuo, al igual que su emancipación política. Esto conllevó a que en la República de Haití se desarrollaron dos situaciones similares entre sí, los que dirigen el país, y los que son dirigidos, o sea los que dirigen al país no creen en el pueblo o ciudadano común, y los ciudadanos no creen de manera alguna en los que dirigen y han dirigido los destinos de esta media isla, ya sean estos civiles o militares.

La dicotomía haitiana es palpable a simple vista, los privilegiados o mejor dicho los grupos que gozan del derecho a gobernar, nunca en la historia haitiana han tenido interés alguno de realizar los cambios estructurales necesarios, para convertir el país nueva vez, en lo que fue en el pasado, una de las colonias más rica y próspera del hemisferio como lo fue antes de la independencia en 1804.

El empobrecimiento de la República de Haití no descansa en su gente, pues a lo largo de toda la historia, estos han sabido combatir contra sangre y fuego, para lograr los objetivos de un verdadero país o estado, donde todos los derechos de los ciudadanos sean respetados de igual a igual, sin discriminación alguna. La problemática haitiana trasciende las fronteras, las diferentes imposiciones directas o indirectas en las ideas políticas y la imposición a la fuerza por parte de grandes potencias como Francia, Inglaterra, EE.UU en contumacia con los que han ejercido el poder político de manera legal o ilegal en Haití, no ha permitido el desarrollo del país.

La división histórica entre los que gobiernan y los gobernados y la falta de interés común, ha mantenido la nación alejada de toda posibilidad de desarrollo, como los demandan las sociedades modernas de hoy. De igual manera hay que reconocer que hemos tenido muchos gobernantes malos, algunos regulares y pocos buenos, pero no lo suficientemente valientes para frenar el deseo de hacer sucumbir a la nación haitiana en su intención de fusionarla con la República Dominicana en una sola nación.

La fusión impuesta por la fuerza que vienen propiciando los verdaderos responsables del descalabro de la nación haitiana, no funcionará como tampoco funcionó la del 1822, a pesar de que otros eran los tiempos y las circunstancias. Los haitianos desean permanecer siendo haitiano y los dominicanos no están de manera alguna interesados en ningún tipo de fusión, por lo que es conveniente preguntarse entonces, ¿cual es el interés de estas naciones poderosas en su intención de fusionar?

Naturalmente que la repuesta no extrapolaría al pasado. Pasado este en donde las hoy grandes potencias no hurgarían, ya que darían al traste con la gran deuda histórica social hacia el estado haitiano, la cual han querido y han sabido disimular durante toda la historia de nuestra formación como estado nación.

Pero como bien es sabido que el pasado es el pasado, y no debe ser obstáculo alguno para la construcción de un estado nuevo basado en la preservación de un verdadero estado de derecho.

La situación haitiana no debe encauzarse en la falta de alimentos, salud, educación deforestación y las diversas crisis económicas, sino más allá de estos, la necesidad de una verdadera transformación que se hace inminente como manera de dar una respuesta clara y precisa a la problemática haitiana. Es precisamente lo que nos mueve a formar la AIR-H para encauzar a la nación haitiana por un verdadero sendero de desarrollo y borrar la imagen aberrante del empobrecido Haití.

En los actuales momentos Haití está carente de todo lo indispensable que necesita un ciudadano en cualquier lugar del mundo para subsistir, por ilógico que sea Haití necesita y seguirá necesitando la colaboración de todos los países que han brindado su ayuda incondicional sin esperar nada a cambio. Seguiremos aceptando estas y todas las colaboraciones de los países amigos de Haití que vengan dirigida a auxiliar a los más pobres que han sido relegados por su condición de pobre a un plano encéfalo limitándolo así, a todo derecho de ser y estar previsto de educación, salud, comida, techo y una vida más digna.

La nación haitiana necesita aprender a valerse por si sola para resolver los problemas fundamentales internos del pueblo haitiano, a fin de combatir el estado despótico y corrupto que ha mantenido secuestrado el sistema político haitiano y la sociedad en general, y sentar las bases para reformar al estado de forma progresiva para su ciudadanos. Para que esto pueda materializarse, es necesario aunar esfuerzo que nos permiten superar este estado mental de sumisión y atropello al que ha sido sometido la nación a todo lo largo de su historia, y es un deber de la Alianza Internacional para la Recuperación de Haití (AIRH), y así se lo ha propuesto fomentar las ideas de cambios en Haití.

Es entonces pues, que queremos expresarle a las naciones amigas interesados en ayudar a la posible solución de la problemática haitiana, queremos expresarle nuestra gratitud y a la vez dejarle saber que nos proponemos encauzar a Haití en un eje transversal que permita desarrollar planes a largo, corto y mediano plazo, teniendo como eje central acciones que frenen el deterioro progresivo de Haití, mediante proyectos a corto plazo, que conllevarían a un rápido apaleamiento de la crisis en los momentos actuales. La primera atención estaría dirigida en desarrollar un programa a corto y largo plazo en las siguientes prioridades como son:
Alimentación, educación, vivienda, reforestación e infraestructuras.
Modificar la constitución y las leyes que permitan crear un régimen de seguridad jurídico legal que estimule la inversión extranjera en Haití, y permita a los nacionales haitianos recuperar la confianza en sí y en los lideres políticos que han sido elegidos para asumir los compromisos con el pueblo.

Y que puedan vivir y aprender a vivir como hermanos de una misma comunidad laboriosa como la ha sido la más laboriosa de las comunidades. Es por esto que insto a todas las naciones amigas, interesadas en colaborar en la reconstrucción de Haití, a que asociemos esfuerzos para erradicar de Haití todas y cada una de esas trabas presentes y pasadas que han mantenido a Haití sumergido en el más grande de los retrocesos económicos, políticos, social y cultural.

Haití, hoy necesita de la ayuda y la colaboración de todos, y por que no, hasta un poco más de compresión por parte de nuestros amigos y vecinos especialmente los dominicanos, Para poder enrumbar nuestra nación por los rieles del progreso, la equidad social y la preservación de un verdadero estado de derecho.

Por la Alianza Internacional para la Recuperación de Haití Jean Bertin