23 jul 2007

“Un dilema Bizantino”. "El Lobo y la Ovejita" de Jean Lafontaine y "El Cientifico y la Pulga Sabia"

Contrario a lo que se puede pensar, que estoy minimizando el caso dominicano o porque soy haitiano le estoy restando importancia, las palabras a veces no parecen suficientes y se utiliza todo lo que esté al alcance para asegurar que el mensaje llegue y que llegue a tiempo. Por eso, les propongo tres temas para reflexionar.

“Un dilema Bizantino”

El origen de esta expresión viene desde la época de Constantinopla cuando los prelados se reunieron para discutir sobre el sexo de los ángeles, a partir de “glosas premisas” sobre teorías extremadamente sutiles. Mientras esto sucedía, los guerreros turcos que invadían la ciudad, tuvieron tiempo para escalar las paredes y matar a todos los habitantes. Así fue que la vida de esos sabios tuvo un trágico final. Ojalá que nuestra mente no este distraída por maniobras tácticas para que no terminemos como esos dignatarios eclesiásticos.

“El lobo y la ovejita”

Traducción de francés al castellano:

(Fabula de Jean de Lafontaine)

La razón del más grande es siempre la mejor.

Les voy a demostrar a continuación:

Una ovejita temprano sacia su sed en una corriente de agua limpia,

Un lobo llega sorpresivamente, está en ayunas y en búsqueda de aventuras.

-¿Eres tú, ovejita atrevida, quien está revolviendo mi agua,

impidiéndome beber en paz?

- Cuando llegué, no me di cuenta de su presencia, Majestad.

- No se enoje, su Majestad, y permítame ir río abajo 20 pasos, así su agua no será agitada.

- !Me dicen por ahí, que me odias y no quieres saber de mí,

que me buscas problemas desde el año pasado!

- Eso no es posible, porque nací recientemente.

- !Pues, si no eres tú, es tu hermano!

- Tampoco tengo hermanos, soy la única.

- !Pues, es uno de los tuyos, tengo que vengarme porque no puedo perder la dignidad!

El lobo la lleva al bosque y se la come sin más ni menos.

La República Dominicana es un país multirracial, su composición social está formada por hombres y mujeres de todos los colores en todas las clases de la sociedad, por lo que no puede existir frustración a causa del color de la piel. Quienes acusan al país de esas frustraciones, no conocen la historia dominicana y olvidan que hace menos de diez años, uno de sus más grandes líderes, era un negro.

Están desviando nuestra atención hacia otros fines.


“El científico y la pulga sabia”

Un científico norteamericano que experimentaba con una pulga tropical, la encontró muy inteligente, pues cada vez que se le ordenaba que saltara, la pulga lo hacía. De repente, buscando más reacciones, le amputó las dos patas traseras y le ordeno saltar, la pulga, lógicamente, se quedo indiferente. En su reporte, el científico concluyó: La pulga es sabia, pero cuando se le quita la dos patas traseras, se vuelve sorda.

Fue una conclusión muy lejana de la realidad y ojalá que no estén convirtiendo a la República Dominicana en un gran laboratorio a cielo abierto.

Esperamos los informes.

17 jul 2007

¡Déjenlo en Paz!

El título de este trabajo es el texto de un telegrama enviado por el ilustre general francés, Charles De Gaulle, ex Presidente de Francia, a su homólogo norteamericano John Fritzgerald Kennedy, en 1963, cuando algunos buques de la marina de guerra de los Estados Unidos, cruzaban en las aguas de la República Haitiana con fines inconfesables.

Yo quiero con esto, contribuir a recuperar el sentido de la perspectiva. Necesitamos entender bien la grandeza de las acciones de las cuales somos contemporáneos y que forjan nuestro porvenir, que tenemos la obligación de prepararlas bien.

A mediados del siglo XX, con el fin de la descolonización, llegó el nuevo orden bipolar y con él la guerra fría. Nació así el “Tercer Mundo”, término inventado por el demógrafo Francés Alfred Sauvy en 1952 y que resultó una construcción política como repuesta a las consideraciones de entonces y a un contexto geoestratégico. El concepto culminó con el final de la guerra fría, al principio de los años noventa. Pensaríamos lógicamente que en esa guerra, uno ganó y el otro perdió, pero nada más errado porque ambos entraron en una gran inestabilidad económica que suscitaba una pronta salida.

Lo que más nos interesa en este momento, es el comportamiento de la economía de los Estados Unidos en esa época. Con una recesión en la productividad de más de -3% registrado al final del año 1990, se recuperó rápidamente en 1992 para caer de nuevo en 1993 a más de -4%. Más adelante se recuperó y de nuevo cayó en 1999. Reportajes de revistas confirmaron que esta situación duró varios años y aunque antes de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, los Estados Unidos estaba ya en recesión, fue el 26 de noviembre 2001 que las autoridades norteamericanas en materias de ciclos económicos (el National Bureau of Economic Research, NBER por sus siglas en inglés), anunció que los Estados Unidos de América entró oficialmente en recesión. El mundo sufrió el efecto dominó y vimos que Japón, México, Taiwán, entraron en recesión como resultado de la contracción de los cambios y las reducciones de las exportaciones hacia los Estados Unidos.

Fundamentándonos en una lógica imperialista, podemos ver que cuando al principio del siglo XIX, se proclamó la abolición de la trata de los negros, en Europa, el Marqués de Condorcet sugirió que sería mucho más rentable producir en África por los mismos africanos todo lo que necesitaban. De hecho, nadie ha publicado los resultados de más de 30 años de guerra fría en ningún reportaje o análisis concretos sobre cómo se terminó esa guerra. Lo único que pusieron en relieve fue la pérdida de los privilegios y las fuerzas que gozaba el tercer mundo, en el cual vivimos. Cabe entender que la guerra fría culminó con un acuerdo consensuado entre los protagonistas, de voltear los cañones fríos hacia ese tercer mundo para recolonizarlo, pero modernamente. De ahí nació el G7, el cual se convirtió luego en G8, actualmente vigente, que es la Unión de los países más avanzados, o más industrializados, contra los países ex tercer mundistas, que son muy ricos en recursos naturales y humanos. Sabiendo que de las dos guerras mundiales, la última fue resultado de una profunda recesión económica mundial, lógicamente estuvimos esperando una tercera guerra mundial convencional como las dos precedentes, y que empezaría entre los grandes países. Real equivocación porque ellos, reunidos en G7, fomentaron la nueva guerra fría contra el tercer mundo.

Haití quedó capturado en estos momentos con una vulnerabilidad flagrante debido a su carencia institucional, con un pueblo desorientado, débil identidad regional, una sociedad fragmentada, una economía anquilosada, sin lazos con su entorno, en fin, una comunidad sin las debidas herramientas para enfrentar provocaciones externas. Todo esto contribuyó a calificarle de “presa fácil” y así fue que empezamos a ver cómo los Estados Unidos nos imponían la defensa de una democracia pero de la que no quiere asumir el costo, nos hace intimación para delegarle nuestra seguridad. Son artificiales e injustos, olvidan que existen otros valores, otras dialécticas, otros orgullos diferentes a los suyos. Impiden que Haití encuentre nuevo equilibrio. Parece que olvidan también que los poderes tienen obligaciones.

Todo se hace con engaños, chantajes y disfraces. En octubre del 1991, después de fomentar y requerir un golpe de estado militar contra el presidente de entonces, Jean Bertrand Aristide, nos infligieron un embargo que calificamos de genocidio. Sanciones económicas impuestas irregularmente e ilegalmente, contrario a las cartas de la OEA y de las Naciones Unidas que prohíben la utilización de presiones económicas para fines políticos. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas violó sus reglas en el caso haitiano con la resolución 864 haciendo que China declarara que esperaba que el caso de Haití no constituyera un precedente lamentable. Las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad no tenían ningún derecho a intervenir en el caso de Haití en esa época, porque Haití no estaba en conflicto con otro país. La esposa del representante de la ONU de entonces, el señor Dante Caputo, es amiga íntima de la Señora Danielle Miterrand, esposa del Presidente de Francia, las dos asistieron a la ceremonia de instalación del Presidente Jean Bertrand Aristide, el 7 de febrero del 1991. En el ámbito internacional tal parece que la amistad tiene más valor que las leyes.

La USAID de la embajada Norteamericana informó que con el embargo no había sufrimiento de la clase desposeída, la malnutrición no había aumentado, falso, porque la Cruz Roja junto con otras instituciones en una reunión en la FAO, reportaron que la malnutrición en los niños creció 60% y peor aun, declararon que 34% de estos niños lograron el nivel kwashiorkor, lo cual es catastrófico, porque nunca antes había sido registrado este nivel de malnutrición en Haití. En fin, el embargo es un arma de violencia pasiva, es cínico, hipócrita y extiende sus acciones hasta los más débiles, las mujeres, los niños, los ancianos y el medio ambiente. Millones de ciudadanos fueron sacrificados y un país arruinado, para eliminar del poder o devolver al poder, dependiendo del caso, una sola persona. Toda esa perversidad para que diez años después, los mismos Estados Unidos sacaran a esa misma persona del poder por no ser demócrata.

Las acciones de los países más avanzados o industrializados contra los más pequeños, no respetan las normas y principios establecidos en las cartas de la ONU y la OEA. Tienen un propósito común que es crear las condiciones a través de actos calumniosos, subversivos y difamantes para desacreditar a los países cuando piensan sacar provecho de ellos. Esto conlleva una destrucción a todos los niveles y en todos los ámbitos: sociales, económicos, políticos y medio ambientales. Por ejemplo destruyen los lazos familiares y las fuentes de ingresos de divisas. Utilizan las ONG’s como instrumentos para despojar al ciudadano del nacionalismo necesario para mantener la unidad comunitaria, condición sine qua non para vencer en esta guerra fría. Mantienen el adepto concentrado en una ardua tarea de búsqueda y de preparación de proyectos para ser aprobados y ejecutados por ellos. Así, el ciudadano se independiza de su Estado y se sustenta en una economía exógena, creando un profundo individualismo que lleva a la desintegración. Con el pretexto de atender a sus responsabilidades familiares, le da espalda a sus deberes cívicos, por ambiciones personales sacrifica la Unidad Nacional. Satanizan a los países con problemas cuando lo que ameritan es análisis y comprensión para solucionarlos. A través de agentes con funcionamientos subterráneos y perversos, financian artículos en periódicos, hacen falsas declaraciones, montajes de filmaciones, desinforman a los gobiernos para que no reaccionen a tiempo y así no puedan contrarrestar los efectos de esos actos. También utilizan ciudadanos de otros países para crear fricciones sociales dándoles una magnitud política que no tienen.

Hoy, esta isla del Caribe, la única que tenemos, está atravesando un momento crucial tal vez como el que tuvo antes en su historia, cuando desaparecieron los indígenas nativos. Mientras que los países más avanzados e industrializados están fabricando el expediente que justificará las sanciones aplicables a República Dominicana, está se queda sentada al lado del verdugo que está amolando su hacha y parece muy convencida de que no le toca ser la próxima víctima o simplemente piensa que lo que ha pasado en Haití fue fortuito. No se da cuenta de que han creado las condiciones para que el próximo paso sea su designación convirtiéndola en narco-Estado, ya que en esa nueva forma de hacer la guerra, aunque las cosas parecen ser naturales, en realidad son programadas

Tradicionalmente, ante cualquier peligro proveniente de otros países y cualquier veleidad de acción que diera la impresión de un ataque inminente, los países ya en estado de alerta ponían en marcha una sirena que era la señal para ponerse a cubierto. Hoy, que la guerra se hace de otra manera, las agresiones son disimuladas y disfrazadas, nos toca a nosotros, haitianos, hermanos de los dominicanos, responsables, protagonistas de la historia reciente, armados con nuestras experiencias y concientes de nuestros deberes y obligaciones en la región, frente a esta amenaza que constituyen las acciones externas e internas de los enemigos de la región, en virtud del ejemplo y tomando en consideración esas antiguas costumbres, timbrar aquí la campana de emergencia para que los responsables se despierten y enfrenten el peligro con la valentía que caracteriza nuestra raza, y, de una vez por todas, poner fin a esta situación de sombra y zozobra en la cual está inmerso el pueblo de este paraíso terrestre que suscita tanta envidia. “Ay de quien, en el momento de peligro común, no se despierta. (Caonabo)”

Mientras tanto, juntos haitianos y dominicanos, les decimos: ¡Déjennos en paz!

10 jul 2007

Punto Irreversible o Un Dedo en el Engranaje

¡El destino de República Dominicana es actualmente inseparable de la suerte que corra la democracia en la república de Haití!

Mientras que Republica Dominicana está muy ocupada en su principal tarea, que es la fijación y consolidación de logros como estabilización macroeconómica, crecimiento económico, avances tecnológicos, avances en formación digital, modernización y adecuación de la administración pública, actualización de sus leyes, modernización y ampliación de su capital físico, etc., Haití sigue la misma corriente nefasta que ha creado un sistema de políticas obsoletas, contraproducentes y una administración ineficiente e infructuosa, con una economía anquilosada, fabricando más pobreza, más desintegración, más deforestación, más fugas del aparato productivo, más criminalidad, más inseguridad.

El supuesto colapso de Haití no es realmente el colapso de los haitianos, porque hace poco más de medio siglo que la mayúscula institución internacional que se llama Organización de las Naciones Unidas (ONU), compuesta por los grandes ciudadanos internacionales, fue ordenada para investigar y emitir un informe sobre el caso haitiano. En junio del 1949 se ejecutó ese informe de la Organización que en el punto 5 concluyó como mejor solución, exhortar a los gobiernos haitianos a fomentar el desplazamiento masivo de sus nacionales, en forma de familias enteras y con carácter permanente, hacia otras regiones del Caribe menos pobladas.

Es con una predisposición creada por este condicionamiento de algunos y pretexto para otros, que el mundo en su conjunto está mirando a mi país desde entonces. Si es cierto que las ciencias y las tecnologías no son estáticas, no es porque antes de 1949 los haitianos no hubieran podido encontrar la solución sugerida por los grandes hombres internacionales influenciado por los grandes países, o simplemente que los grandes hombres internacionales no hubieran podido entender los problemas de ese pueblo en ese tiempo. Hoy en día, los nuevos haitianos y los nuevos grandes hombres internacionales, con tantas oportunidades que brindan las evoluciones en todos los ámbitos de las ciencias, la tecnología, la comunicación, tienen conciencia mundial sobre la necesidad de mirar los países pequeños con diferentes criterios. Porque antes de 1949, los mecanismos que generaban riquezas no eran los mismos que hoy y productos que entonces tenían poca significación, hoy tienen inmensos valores. Los grandes hombres internacionales de hoy son diferentes a los de entonces.

Frente a esta realidad que es el desastre que ha causado la aplicación de esa solución externa, hemos visto en esas Organizaciones y grandes países la política dejar ascender a la presidencia de Haití, al nativo que les convenza de que puede establecer la emigración de más haitianos, no importa el método, las violaciones de todo tipo, el asesinato, la corrupción, las trampas y los engaños hacia los países menos poblados del Caribe. “Todo esta permitido” bajo el modelo mundial de pedir cosas sin asumir sus costos. La hermana República Dominicana, por su cercanía, ha sido sacrificada y es victima de una conjunción excepcional en la historia de la humanidad, de calamidades, dificultades, provocaciones, difamaciones y calumnias, que, cada uno en sí, constituye para cualquier país un verdadero desafío.

Dos actitudes son posibles, la primera, es la consternación. Puede considerarse que son cosas naturales de la vida que escapan al control del hombre, que hay que esperar que la naturaleza sea más clemente algún día. La segunda, una actitud realmente optimista a la cual me adhiero, consistente en considerar que todo problema tiene una solución y darle frente a esos fenómenos con racionalidad y con firmeza política. Desde punto de vista académico, el empeño político en esta dirección resuelve ya en parte el problema. No hay tiempo para seguir con discursos insípidos y evasivos, el que hoy piensa o declara que no hay solución para mi país, Haití, está condenando a la República Dominicana a sucumbir.

¡El bosque dominicano precede al hombre haitiano y el desierto lo sigue! Esta realidad ecológica le da a República Dominicana el legítimo derecho de tocar a todas las puertas y pedir cuentas por más de una razón. En África, se ha reportado que el desierto camina hacia el sur a más de 10 Km por año, si por aquí la desertificación camina, aunque sea 1 Km por año, sería demasiado. Hay tiempo y formas de conquistar el desierto, hay explotación económica del desierto. Solo falta emprender la marcha en esta dirección y encontraremos la solución realmente compatible con nuestra realidad.

Pienso que es más que tiempo suficiente para que los responsables en República Dominicana empiecen a buscar a los haitianos auténticos con real voluntad y crear una comisión de crisis mixta que se concentre en lograr la solución de los problemas aferentes. Los dominicanos deben en su conjunto, entender que sus hermanos haitianos están en un momento muy difícil, que requiere de mucho más esfuerzos de lo que ya se les ha manifestado, porque también son una victima de los mismos sucesos. A nosotros, haitianos, es tiempo de parar la aceptación de estar manipulados, finalmente nos están forzando a jugar a la ruleta rusa con los hermanos dominicanos, que representan la única y más confiable fuente de subsistencia que tenemos. Debemos darles esa lección a los grandes países del mundo y a los grandes líderes internacionales, que ese informe del año 1949 es obsoleto y que aunque pequeños, somos un país rico en comprensión, en caridad, en humanidad y somos capaces de lograr y mantener la paz, la única arma con la cual se consigue la tranquilidad, el sosiego, la prosperidad y con la que se construye un futuro.

Imagínense la transfiguración de la vida en Haití si mis compatriotas descubrieran que, más allá de las aspiraciones particulares de cada uno, el conjunto de la clase política se une alrededor de un ideal de unidad y de desarrollo. Asistiríamos al nacimiento de una nueva fuerza: la preeminencia del interés nacional frente a todos los otros motivos. Rompiendo con el pasado, ya que la pequeñez de las victorias no puede ocultar más la realidad de la crisis cuando las acciones del gobierno no son compatibles con las obras del pueblo. Es tiempo de buscar un nuevo paradigma, de ofrecerle nuevos horizontes al pueblo. En realidad, hoy, el único enemigo a vencer es la pobreza que padece nuestro país y la única victoria es el desarrollo de este país tan generoso, y eso no se obtiene enfrentando a nadie, sino con el conjunto de los ciudadanos haitianos como soldados de un gobierno de unidad nacional. Es con la grandeza de las ideas de la elite haitiana sincronizadas con la obras talentosa del pueblo en su conjunto, que encontraremos las cualidades profundas de fraternidad y de unidad que harán la verdadera grandeza de Haití y que garantizarán un porvenir mejor.

Hoy, Haití necesita que todos sus hijos, desde el más humilde, hagan sacrificios hasta lo soportable porque es tiempo de que más allá de los beneficios y pérdidas, de los arrepentimientos o los rencores, cada uno de nosotros deje atrás todas las posiciones partidistas, para llegar al salto intelectual que lleva a la racionalidad, lo fundamental, la imperiosa necesidad de la unificación de las voluntades de todos los hombres y mujeres haitianos responsables, de todos los componentes del país, de todos los ciudadanos alrededor de una sola realidad, sacar a la nación de este ciclo infernal de represión, de provocación, de desintegración que contribuye a ampliar la crisis mientras alejan todas las esperanzas de inversiones y desarrollo. Hay tiempo, porque no hemos llegado al punto irreversible y no tenemos un dedo en el engranaje.

Por Jean Bertin

4 de julio del 2007